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Acuerdo petrolero, un paso clave en la reconstrucción de Venezuela

2 Sep 2026, 17:24 GMT By Oficina de Políticas
Acuerdo petrolero, un paso clave en la reconstrucción de Venezuela
El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, conversa con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el Palacio de Miraflores el día de la firma de un acuerdo, en Caracas, Venezuela, el 2 de septiembre de 2026. REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria
Credit: Oficina de Políticas

A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos: En el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial, el presidente Donald Trump ha asegurado el control mayoritario por parte de Estados Unidos de más de 65.000 millones de barriles de las reservas probadas de petróleo de Venezuela, que ascienden a 303.000 millones de barriles. Este acuerdo amplía considerablemente las reservas actuales de EEUU, que rondan los 46.000 millones de barriles. Aunque Estados Unidos es un exportador neto de petróleo y combustible, sigue importando cantidades significativas de crudo. Esto se debe a que el petróleo estadounidense es ligero y resulta idóneo para la producción de gasolina. Por el contrario, el petróleo venezolano es pesado, lo que facilita su destilación para obtener asfalto, aceites industriales, diésel y combustible para aviones. En el marco de este acuerdo, las autoridades interinas de Venezuela han otorgado a North American Blue Energy Partners (NABEP) —una empresa petrolera de capital privado que constituye el segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela— concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas probadas de aproximadamente 65.000 millones de barriles. Millones de barriles de la nueva producción venezolana se procesarán en refinerías estadounidenses y se extraerán mediante equipos e infraestructura de EE. UU., lo que impulsará inversiones por valor de miles de millones de dólares en el país y generará miles de empleos. Además, muchas refinerías estadounidenses están bien adaptadas para procesar el crudo más pesado de Venezuela, ya que la mayoría se construyó en la década de 1970, cuando Venezuela era una de las principales fuentes de petróleo para Estados Unidos. Esta histórica privatización e inversión en el sector energético de Venezuela representa un paso clave en el plan de tres fases de Estados Unidos: estabilización, reconstrucción y transición democrática. El crecimiento de la producción y la inversión en Venezuela, liderado por el sector privado, es una condición previa fundamental para impulsar las reformas y la transición democrática. NABEP ha elaborado un plan para aumentar la producción mediante una inversión de hasta 100.000 millones de dólares en nueva infraestructura petrolera en Venezuela, lo que contribuirá a impulsar el crecimiento económico, respaldar miles de empleos bien remunerados en el país y generar decenas de miles de millones de dólares en actividad económica general. Se prevé que NABEP abone 200.000 millones de dólares en concepto de regalías e impuestos durante los primeros 25 años; estos fondos representarán ingresos fundamentales para que los gobiernos venezolanos, actuales y futuros, financien la reconstrucción y el desarrollo social. Tras años de falta de inversión y mala gestión, la mayoría de los yacimientos petrolíferos de Venezuela no están produciendo o lo hacen muy por debajo de su capacidad. Al invertir a través de un operador privado consolidado —con experiencia demostrada en el aumento de la producción en el país y capacidad para captar capital privado estadounidense destinado a inversiones de capital—, Venezuela tiene una oportunidad histórica de revitalizar su sector clave, incrementar la producción de petróleo y hacer crecer su economía. Estados Unidos promueve conversaciones de reconciliación entre la Asamblea Nacional de 2015 y las autoridades interinas; este proceso ya ha dado lugar a reformas en el sistema judicial venezolano, a la liberación de cientos de presos políticos y a iniciativas para financiar la reconstrucción tras los devastadores terremotos de junio. Para el mes de septiembre están previstas nuevas reuniones. Este nuevo acuerdo petrolero es solo la iniciativa más reciente de Estados Unidos para crear nuevas cadenas de suministro en el hemisferio occidental, con el fin de revitalizar los sectores manufacturero y energético estadounidenses tras años de declive derivado de la globalización.